|
DOXA |
|
El reino de la Opinión |
|
Esta Sección está consagrada a la Opinión
en su lado público. Aquella opinión que expresa juicios morales,
juicios que lamen el costado político de nuestros espíritus. No es Episteme. La Doxa muda y
es blanco de disenso. Los juicios que aquí se estampan son de valor,
sin que nada pruebe su exactitud. No hay una única verdad política y
la comprensión de la sociedad y sus relaciones acá se muestra plural.
Pretendemos que la opinión no sea compra
de discurso ni costumbre establecida. La queremos pública y
racional.
Doxa es un espacio de
debate tan amplio como cada uno de nosotros se atreva a concebirlo. |
Aznar: Un presidente sin promesas |
|
|
por Francisco Escobar Bravo |
|
|
|
“Puedo prometer y prometo”, fueron las palabras que hicieron célebre, aparte de los hechos que llevó a cabo, a Adolfo Suárez durante su mandato como Presidente del Gobierno español en la llamada etapa de la transición. Un poco tomada a chacota dicha frase, la realidad es que Suárez cumplió, dentro de los límites que le permitieron sus colaboradores y las fuerzas vivas de este País, que hasta llegaron a darle un Golpe de Estado, aquello que prometió. Desmanteló el Movimiento Nacional, legalizó al Partido Comunista y, en general, nos hizo creer, y realmente lo consiguió, que la Democracia se implantaba en España después de muchos años, dejándola más o menos consolidada a su sucesor, Leopoldo Calvo Sotelo. Tras del corto mandato de éste, el auge del PSOE y la energía de unos jóvenes Felipe González y Alfonso Guerra, que venían arrasando y se encontraron con un pueblo con ganas de cambio, se implantaron y así comenzó la etapa socialista, con sus diversas fases: Socialismo a ultranza, socialismo conservador o de centro y conservadurismo a secas. Mientras tanto, a la sombra de sus líderes, pulularon por la nación una serie de individuos que había visto y aprendido el contenido de la magnífica película ¡TOMA EL DINERO Y CORRE!, los cuales se dedicaron a esquilmar al Erario Público valiéndose de los cargos que se les habían concedido en virtud de poseer un carné del Partido en el poder. Con ello, fomentaron de nuevo en el sufrido contribuyente la esperanza de un cambio, cambio que, después de las intentonas de 1989 y de 1993, consiguió por fin implantar José María Aznar el 3 de marzo de 1996 al conseguir el triunfo del Partido Popular en las Elecciones Generales. Cuatro años más tarde, en el 2000, Aznar alcanzó la mayoría absoluta y con ello se vio investido de un poder absoluto, sin tener que realizar pactos con nadie, igual que lo tuvo en su día González. Aznar no había prometido nada a sus votantes; o sea, sí: Que desbancaría del Poder a los socialistas y acabaría con el tremendo desfalco cometido durante su mandato. Ello y ninguna otra cosa más fue lo que le proporcionó esa mayoría que ni él mismo se auguraba. Las demás promesas electorales, las que acostumbran a hacer todos los partidos en vísperas de unas elecciones, parece que se las llevó el viento, como las hojas en otoño. En estos instantes estamos a siete meses vista de unos comicios autonómicos y municipales y la realidad es que el Partido Popular no puede vanagloriarse de ningún éxito relevante. Se ha limitado a sustituir a los caciques socialistas allí donde ha podido, sustituyéndolos por los suyos y dando lugar a varios escándalos económicos, estos de guante blanco y no como los de los socialistas, a la tremenda, y a dejar que la maquinaria que estaba en marcha siguiese rodando, tiñéndola, eso sí, con ligeros matices de progreso y bienestar económico. Las cifras no pueden ser más explícitas. Hace pocos días, hasta el mismo Gobernador del Banco de España lo ha dejado claro: No se van a alcanzar los éxitos fijados por la política del P. P. en materia económica. En otros sectores, como la Sanidad y el Trabajo, las cosas continúan igual o peor que antes. Más bien habría que afirmar que allí donde gobiernan los barones socialistas, como en Andalucía y Castilla – La Mancha, la Sanidad es mejor y mucho más eficiente, sin soportar tantas largas listas de espera como en las Autonomías regidas por el Partido Popular. El aumento de empleo habido, si es que es cierto porque parece ser que las cifras del INEM dicen todo lo contrario, se basa en cantidad de trabajos eventuales y de temporada. Y mal pagados. De hecho, los medios de comunicación acaban de publicar que un alto porcentaje de españoles tienen serias dificultades para llegar a fin de mes con sus salarios. La venta de automóviles ha descendido, debido seguramente a que durante el 2001, y en virtud de la implantación del euro, afloró una gran cantidad de dinero negro que había que gastar en algo antes de que perdiese su valor o fuera imposible de justificar. Idénticamente ha ocurrido con el valor del suelo y de las viviendas. La afluencia de compradores de última hora ha elevado los precios de las mismas a unos niveles que no están al alcance de los jóvenes que desean dejar de vivir con sus padres y adquirir un piso propio. Es cierto que las hipotecas han bajado pero, al subir el precio de los artículos de primera necesidad con el “acople” de la moneda única, esta merma se ha traducido en nada en el bolsillo del trabajador. La Bolsa está por los suelos, aunque ello pueda deberse a circunstancias internacionales, y el ahorrador que antes invertía en ella ahora invierte en ladrillos, con lo cual se ha elevado el coste del necesario hogar de nuestra juventud. Y para colmo, basándose en la mayoría absoluta que posee, el Gobierno implantó el llamado Decretazo que perjudica seriamente a los trabajadores y que condujo a la huelga general del 20 de junio. Ahora sí se recogen velas y se intenta pactar con los Sindicatos, unos Sindicatos que realmente representan a un mínimo de la población activa por su mal ejemplo y peor labor durante la etapa socialista. A pesar de todos estos extremos apuntados, al parecer, España sigue yendo bien, según palabras del señor Presidente y si la gente compra viviendas es porque tiene dinero para hacerlo. El mismo Aznar ha ratificado esa frase pronunciada por su ministro Álvarez Cascos y podríamos preguntarles a ambos: ¿Y si no se compran casas, dónde quieren que vivan esas gentes que se empeñan hasta las pestañas durante años, pagando plazos hasta que sean viejos? También habrá que comer aunque la comida sea cara, ¿no? Porque si no, las personas se mueren de hambre. Bien habló Fraga hace años sobre el precio de los garbanzos. Es lo único que vamos a poder pagar de aquí a poco. Y si no, al tiempo. Y ya veremos si los comemos, que también han subido. El único éxito de renombre que se puede apuntar el Partido Popular es el obtenido en la lucha contra el terrorismo. Dentro del mal, ahí sí han actuado más enérgicamente que los socialistas y con mejores resultados. Pero es en lo único, en la lucha contra ETA, porque la seguridad ciudadana ha descendido notablemente al reducirse las Fuerzas encargadas de mantenerla. En definitiva, cuando Aznar alcanzó la Presidencia no hizo grandes promesas y los resultados se van a traducir en que tampoco va a obtener grandes éxitos. Eso, y su renuncia a presentarse como candidato a una tercera Legislatura, única promesa que sí realizó y parece dispuesto a cumplir, va a allanar seguramente el camino hacia la Moncloa de un líder socialista que ha sabido destaparse a tiempo. Hace pocos días, las encuestas daban un “empate técnico” entre ambos Partidos. Después de que transcurran las elecciones del 2003, y según lo que salga de ellas, el resultado de las Generales del 2004 estará más que cantado. Próximamente trataremos los acuerdos internacionales con los que la actitud del señor Aznar ha comprometido a España, en contra de los deseos de la mayoría de los ciudadanos y contando con la ignorancia de estos sobre lo que nos suponen dichos compromisos. Mientras tanto, es cierto que gozamos de la mejor Liga de fútbol del mundo: La Liga de las Estrellas. |
Invitamos a los lectores a ver la obra de Francisco Escobar Bravo en: http://es.geocities.com/feb1946 o en http://es.geocities.com/villano_en_su_rincon
e-mail: feb1946@telefonica.net
Envienos un email con su opinión sobre esta nota