|
DOXA |
|
El reino de la Opinión |
|
Esta Sección está consagrada a la Opinión
en su lado público. Aquella opinión que expresa juicios morales,
juicios que lamen el costado político de nuestros espíritus. No es Episteme. La Doxa muda y
es blanco de disenso. Los juicios que aquí se estampan son de valor,
sin que nada pruebe su exactitud. No hay una única verdad política y
la comprensión de la sociedad y sus relaciones acá se muestra plural.
Pretendemos que la opinión no sea compra
de discurso ni costumbre establecida. La queremos pública y
racional.
Doxa es un espacio de
debate tan amplio como cada uno de nosotros se atreva a concebirlo. |
Monopolio médico y enfermedades de la pobreza |
|
|
por el Lic. Alejandro Miroli |
|
¿Qué se necesita para detectar la desnutrición? ¿Sofisticados aparatos médicos, pediatras con postgrados, especialistas en nutrición, laboratorios de análisis de alta complejidad, computadoras con gran capacidad de proceso de información? No, la desnutrición, como el raquitismo, las parasitosis, las endemias por falta de vacunación, etc. (o sea las patologías de la pobreza) no necesita de nada que la medicina actual tiene como conocimiento de punta ni para detectarse ni para tratarse: las enfermedades de la pobreza son tales que ni siquiera hace falta mucha riqueza; a lo sumo una atención a la dignidad. Solo necesitan una balanza pediátrica, una regla graduada para altura y otra para medir huesos -especialmente los diámetros, algunas tablas de promedios normales, un microscopio para observación de muestras de materia fecal y orina, algunos recipientes para procesarlos, una autoclave de presión, una heladera para guardar vacunas y medicamentos básicos, todas cosas que se pueden fabricar en la Argentina a muy bajo costo, cartillas con instrucciones para desparazitar los alimentos. Actividades que no exigen un conocimiento sofisticado: un auxiliar de salud primaria, se puede formar en dos o tres meses y podrá detectar raquitismo, desnutrición, parasitosis, cólera, o podrá entender que se necesita una derivación a algún centro de salud de media complejidad. Cualquier vecino con cierta antigüedad y autoridad en una población o barriada puede ser entrenado como auxiliar de salud, y se puede emplear la infraestructura de escuelas públicas y privadas, de edificios religiosos y comunitarios, se pueden organizar turnos por bandas horarias para poder examinar a toda la población, y el control se puede volcar en libretas sanitarias personales que sirvan como historia clínica en casos de derivación a centros de mayor complejidad. Todo esto cuesta poca plata y se puede organizar en poco tiempo. ¿Entonces podemos asistir a un espectáculo macabro, a la exhibición de cuerpos de nuestros compatriotas exhibiendo patologías de la pobreza como si nada se pudiera hacer? No podemos, pero parecemos anestesiados porque mas allá de la indignación que esto nos provoca, no podemos entender como se pudo y se puede convivir con esto. Los responsables son muchos, pero hay uno que no me parece se haya tratado: la hostilidad o desinterés que la comunidad de médicos graduados tiene respecto de los auxiliares de salud no graduados, el mito del título y la formación profesional para lograr efectos. Así mientras el médico sea el único que pueda (legalmente) curar no habrá lugar para auxiliares de salud, agentes no profesionales de atención primaria y de extensión que podrán ser maestros, sacerdotes, policías, carteros e incluso -como recomienda la OMS- los curanderos, etc. Mientras el monopolio de la cura lo tengan los médicos, este monopolio impedirá pensar formas alternativas de rápida expansión que complementen el servicio médico de atención de salud, que permitan abordar patologías de la pobreza antes que llegue el primer médico (que muchas veces está en un servicio hospitalario saturado de pacientes que desbordan toda posibilidad de que él salga hacia al comunidad). La construcción de una red nacional de atención primaria y de detección precoz de enfermedades de la pobreza es fácil y no exige muchos recursos: basta tomar algunas decisiones y definir objetivos claros en tiempo real. Nada más. Pero tenemos que admitir que el tema de la salud es demasiado importante par dejarlo sólo en manos de los médicos, y tenemos que lograr que los médicos actúen junto a auxiliares no médicos en redes que constantemente se intercomuniquen, de modo que se descentralice y se trabaje en tiempo real. De lo contrario la gente seguirá padeciendo y nada se podrá hacer ya que plata para médicos parece no haber.
|
Envienos un email con su opinión sobre esta nota