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DOSSIER JUAN L. ORTIZ |
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“Juanele”, sobrenombre familiar con el que se identifica al poeta Juan Laurentino Ortiz, nació en 1896, en Puerto Ruiz, población cercana a Gualeguay. Publicó en 1912 sus primeros poemas. En 1923, comenzó a seleccionar los textos que conformarían su primera obra poética, publicada en 1933, El agua y la noche, a ésta le seguirían, entre 1937 y 1958, El alba sube..., El ángel inclinado, La rama hacia el este, El álamo y el viento, El aire conmovido, La mano infinita, La brisa perfumada, El alma y las colinas y De las raíces y del cielo. Todos son libros publicados por el autor y en tiradas de pocos ejemplares; su poesía llegará a las librerías en 1970 cuando la Biblioteca Vigil de Rosario lance los tres tomos de En el aura del sauce que incluye los diez libros anteriores y tres más inéditos: El junco y la corriente, El Gualeguay y La orilla que se abisma. Salvo los pocos viajes al exterior, uno juvenil a Marsella en un barco de carga y otro de dos meses por China y Europa Oriental, y las visitas a Buenos Aires y a Santa Fe, vivió en Entre Ríos. Sus poemas cantan y recrean la naturaleza y el paisaje de su provincia natal, muestran la infatigable variación y búsqueda de su poética. El reconocimiento que su trabajo tuvo hacia los años ’70 se vio alterado por la quema de ejemplares que realizó en la editorial el régimen militar de 1976. Su producción permaneció casi en la oscuridad hasta que la Universidad Nacional del Litoral publicó su Obra completa, enriquecida con poemas no incluidos en En el aura del sauce y con artículos, comentarios, aparecidos en diarios y revistas, y cartas. Dice Juan José Saer en “Juan”[1] que, a partir de los años 1950, tanto él como las nuevas generaciones de poetas comenzaron a visitar al poeta en una especie de “ritual iniciático” y que esa tendencia relativiza la supuesta marginalidad en la que, a veces, se lo ha incluido ya que su poética, entonces, más bien se ubicaba en el centro de la actividad literaria de la Argentina de esos años, y que, precisamente, “por su marginalidad de esas instancias – y sólo de ésas – la obra de Juan, así como la de Girondo o la de Macedonio Fernández, se vuelve síntoma, pero también faro y emblema – nudo invicto de labor desinteresada y de una libertad de pensamiento y de escritura que pone en su lugar, es decir, en el campo de lo inesencial, con perspicacia soberana, manejos, dividendos y consignas.” Añade el novelista santafecino que “Para la poesía de Juan el paisaje es enigma y belleza, pretexto para preguntas y no para exclamaciones, fragmento del cosmos por el que la palabra avanza sutil y delicada, adivinando en cada rastro o vestigio, aun en los más diminutos, la gracia misteriosa de la materia.” Con el deseo de transmitir cómo la escritura de Juan trabaja en la contemplación, el goce y el dolor, se distribuye en la página y construye la percepción y la reflexión estéticas, seleccionamos algunos pocos poemas. [1] Saer, Juan José, El concepto de ficción, Buenos Aires, Grupo Editorial Planeta, 1997. |
| (El agua y la noche, 1924-1932) | ||
| (El álamo y el viento, 1947) | ||
| A LA ORILLA DEL RÍO ... |
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| EL AGUARIBAY FLORECIDO | ||
| A PRESTES (mi galgo) | ||
| DELICIAS ÚLTIMAS | ||
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El otoño | |
| con manos | ||
| diáfanas | ||
| y | ||
| brillantes, | ||
| está abriendo | ||
| un azul purísimo | ||
| que moja el paisaje | ||
| de una delicia | ||
| trémula, | ||
| primaveral. | ||
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(de El agua y la noche, 1924-1932) |
| EL AGUARIBAY FLORECIDO | ||
| Muchachas de ojos de flores y de labios de flores. | ||
| En la sombra exhalada -¿de qué su dulce hálito?- |
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| los vestidos ligeros, muy ligeros, con pintas. | ||
| Arde de abejas el aguaribay, arde. | ||
| Ríen los ojos, los labios, hacia las islas azules | ||
| a través de la cortina | ||
| de los racimos | ||
| pálidos. | ||
| Ríen los ojos, los labios. ¿Veis las muchachas o es | ||
| la tenue sombra ebria | ||
| y bordoneada | ||
| que se alucina de muselinas claras | ||
| y de otras flores vivas –extrañas flores vivas- | ||
| riendo, riendo, riendo hacia las islas? | ||
| Muchachas de ojos de flores y de labios de flores. | ||
| Arde de abejas el aguaribay, arde. | ||
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| (Mi galgo) | ||
| Has muerto, silencioso amigo mío, has muerto... | ||
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¿En qué prados profundos te hundiste para siempre cuando llovía |
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| oscuramente? | ||
| - Marzo, anoche, apagaba la sed larga... | ||
| Tu cabeza, tras el último suspiro, quedó más fina aún en la línea | ||
| final. | ||
| Y era como si corrieras acostado un no sé qué fantástico que huía, | ||
| huía... | ||
| Silencioso amigo mío, viejo amigo mío, has muerto... | ||
| Cuántos minutos claros, cuántos momentos eternos, contigo, | ||
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compañero de mis mañanas cerca del agua, de mis atardeceres |
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| flotantes... | ||
| en el dulce calor, en el viento de las hierbas, en los filos del frío, | ||
| en la luz que se despide como un infinito espíritu ya herido... | ||
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Silencioso amigo mío, viejo amigo mío, cómo nos
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| Esta tarde hubiéramos salido a mirar los oros transparentes, casi | ||
| íntimos... | ||
| ¿Qué veías allá, sobre las islas, cuando enhestabas las orejas? | ||
| ¿Y te tocaba el blanco alado de la vela lejana? | ||
| Oh, los perfumes de las gramillas y de la tierra, qué ríos de éxtasis! | ||
| Y tu tensión cuando algo corría abajo... | ||
| Duro para mí, estúpido de mí, que te contenía sobre las traseras patas | ||
| sólo, | ||
| Vibrante en tu erguida esbeltez posada apenas... | ||
| Silencioso amigo mío, viejo amigo mío, compañero de mi labor... | ||
| Echado a mi lado, las horas lentas, alzabas de repente tus ojos | ||
| largos, | ||
| ay, llenos de signos sutilísimos, y a veces, | ||
| una tenue luz que venía no se sabe de dónde humedecía su | ||
| melancolía sesgada... | ||
| ¿En qué secretas honduras sentías entonces mi mirada? | ||
| ................................................................................................. | ||
| Larga fue tu enfermedad y tu latido profundo se hizo delgado, casi una | ||
| queja ya... | ||
| Oh, esta queja, oh, tu llamado débil, cuando sentías acaso que “la | ||
| sombra” venía | ||
| y requerías a tu lado las familiares presencias queridas... | ||
| Duro de mí, estúpido de mí, que a veces no prestaba suficiente atención | ||
| a tu llamado | ||
| ni lo entendía en su miedo de la rondante noche absoluta, de la | ||
| marea definitiva, | ||
| miedo de hundirte solo, sin la luz del “aura” amada junto a la ola | ||
| fatal, | ||
| tú, el de la adhesión plena, el de la estilizada cabecita beata sobre la | ||
| falda, sentados a la mesa | ||
| o leyendo yo sin haberte mullido el sueño fiel al lado de la silla... | ||
| Ay, oigo todavía tu llamado, tu llanto débil, impotente, de una | ||
| imploración seguida... | ||
| Las voces no estaban lejos pero las querías alrededor de ti contra el | ||
| silencio que llegaba... | ||
| Ay, oigo todavía tu llamado, tu súplica latida como desde una | ||
| medrosa pesadilla, | ||
| mientras mi corazón lo mismo que tus flancos, sangra, sangra, y | ||
| Marzo, entre las cañas, sigue lloviendo sobre ti... | ||
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| PASÓ A TRAVÉS DE LA NOCHE... | ||
| Pasó a través de la noche... |
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| Qué mujer o niña | ||
| pasó...? | ||
| Pasó con unos ojos de algas que querían | ||
| desprenderse de la profundidad | ||
| para flotar sobre la noche, sobre las vías de la noche? | ||
| Y de dónde esos ojos? | ||
| Venían, ciertamente, de las “veigas” que los vieron | ||
| mojar sombras de “paxariños”, | ||
| allá | ||
| y abrirles otras “follas” al rocío, | ||
| allá, | ||
| entre pestañas de “herbiñas”? | ||
| Pasó a través de la noche y bajó, ay, de la noche... | ||
| Sobre las vías del sueño, | ||
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unas algas... |
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| Dejó, pues, ella, los ojos, sobre las vías del sueño? | ||
| Y qué hará, ella, por ahí, | ||
| qué hará, | ||
| sin esas niñas, propiamente, de verdín, que le daban el agua, | ||
| y daban agua? | ||
| O vendrá al sueño, vendrá, antes de que se sequen, ellas, | ||
| sin el agua, ahora, de ella? | ||
| Niña o mujer... | ||
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niña |
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| que atravesó la noche y le abandonó para su viático | ||
| unas algas de sueño | ||
| por las que teme, ya, el sueño... | ||
| Vendrá, ella, vendrá, antes de que las queme | ||
| el mismo sueño? | ||
| Vendrá? | ||
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