Asterión XXI

Revista cultural

           

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A CINCUENTA AÑOS DEL PRIMER TITULO MUNDIAL

ARGENTINO EN AJEDREZ

   

(presionar sobre la imagen para agrandar)

          
 

por Enrique Arguiñariz

Reseña bibliográfica: Héctor Alvarez Castillo
Comentarios de partidas: Nahuel Díaz,
Sergio Giardelli, Maximiliano Ginzburg,
Carlos Portela, Raúl Sanguinetti y Diego Valerga
Selección de partidas: Fernando Pedró
 
  
  

El pasado 21 de julio, se cumplió medio siglo del día en que el ajedrez argentino conquistó su primer título mundial. Fue en Copenhague, Dinamarca, en ocasión de disputarse el II Campeonato Mundial Juvenil (menores de 20 años) y el autor de la hazaña fue el hoy Gran Maestro Oscar Panno, que en aquel entonces contaba con 18 años de edad.

Fue, además, el segundo título mundial que conquista un ajedrecista latinoamericano desde que el cubano José Raúl Capablanca obtuviera el Campeonato Mundial (absoluto) en 1921.

Y también fue una de las primeras conquistas del deporte argentino tomado en su conjunto.[1] En la presente nota se intentará rescatar del olvido esta epopeya ajedrecística. Para ello, ofrecemos al lector, además de una crónica completa del acontecimiento, facsímiles de los diarios que comunicaron la noticia, las 16 partidas que disputó el argentino (las 9 del turno preliminar y las 7 de la final), algunas de ellas comentadas por los Maestros Internacionales Nahuel Díaz, Sergio Giardelli, Maximiliano Ginzburg y Diego Valerga. Agregamos a esta lista, la reproducción del primer artículo de un diario argentino en el que se publica con comentarios una de las partidas del campeonato: se trata de la sección “Frente al Tablero”, del diario “La Nación” del último domingo de agosto de 1953, a cargo, en aquel entonces, del maestro Carlos M. Portela, nota que está mechada con los comentarios de la misma partida que hiciera el recordado GM Raúl Sanguinetti en un estudio de la Defensa Nimzoindia publicado en la desaparecida revista El Ajedrez Argentino (abril 1956).

Y debemos destacar un aporte del ajedrecista y escritor Héctor Alvarez Castillo. De su biblioteca, nos comenta el libro “Vidas Apasionantes. Oscar Panno”, de Pedro Weber. Se trata de un libro editado en 1954, y constituye, hasta ahora, el único dedicado al maestro argentino. Es el Tomo 2 de la colección “Idolos Populares”, y en su retiración de portada, informa que los próximos números de dicha colección se dedicarán a Edmundo Rivero, Aníbal Troilo, Angel Labruna y Juan Manuel Fangio. La mera mención de estos nombres junto al de Panno nos exime de todo comentario acerca de la popularidad que gozaba en aquella época.

 

Madurando campeones

Luego de los acontecimientos de 1939, por los cuales varios de los mejores jugadores del planeta optaron por quedarse a vivir en Argentina, pasó a un segundo plano, por mucho tiempo, la desventaja estructural de nación alejada de los centros de competición del ajedrez que padecía nuestro país. Se hacían competencias locales, en las que participaban, en su carácter de residentes o de ciudadanos argentinos naturalizados, jugadores de la talla de Najdorf, Stahalberg, Eliskases, Reinhardt, Pelikan y muchos otros. Se puede decir que en aquellos años, en la Argentina, se estaban dando las condiciones para generar jugadores de alta calificación internacional.

Para complementar este hecho, la situación de las finanzas de la Argentina de aquel entonces era inmejorable. Se exportaban, de manera incesante, productos agropecuarios a las devastadas naciones europeas de la posguerra, mientras que fue necesario sustituir por producción propia la importación de manufacturas de las naciones involucradas en la guerra mundial, ya que sus industrias se habían especializado exclusivamente en productos bélicos. Las reservas de oro y divisas producto de esta altamente favorable balanza comercial, superpoblaban las arcas del Banco Central, y de esto surge aquella leyenda del presidente Perón pateando lingotes de oro para abrirse paso por los pasillos de esa institución. Estos dos elementos, unidos a la lógica depresión que debían sufrir los centros ajedrecísticos del viejo mundo mientras cicatrizaban las heridas de la guerra, hicieron de Argentina un nuevo centro de actividad del ajedrez mundial.

    

Del patio de Saavedra al ajedrez de alta competencia

      Hubo cuatro momentos en la infancia de Panno que definieron lo que sería su romance con el ajedrez:

       Primero, la compra, por parte de su padre, de un juego de ajedrez para que él y su hermano César se entretuvieran dentro del hogar los días de lluvia. Esto implicó la necesidad de obtener alguna información sobre sus reglas por parte de Don Francisco Panno, quien además de un eficiente mecánico de autos era un entusiasta aficionado. Pero todavía, para Oscar, el significado que podía tener este juego no se diferenciaba mucho del que podían tener el dominó o el ludo.

      En segundo lugar, el descubrimiento accidental de una colección casi completa de la revista “Leoplán” en el desván de su casa natal de la calle Mariano Acha, de Saavedra. Junto con su hermano observó que en cada número había una sección fija sobre ajedrez que se titulaba “Entre las Torres”, a cargo del maestro Roberto Grau. Estos artículos, oportunamente compilados por su autor, conformarían mas tarde la base de lo que hoy conocemos como el “Tratado General de Ajedrez”, aún hoy, una de las mas completas obras didácticas sobre el juego-ciencia. Seguramente, todavía faltaba mucho para que Oscar aprovechase en extensión la riqueza del material que tenía en sus manos, pero seguramente le permitió comprender que la profundidad del ajedrez era notoriamente superior a la de los otros juegos de mesa que conocía.

       En tercer término, el ingreso de Oscar y César al Club Atlético River Plate. El objetivo era tener acceso a la pileta del club y a otras instalaciones deportivas, pero en algún sector del pasillo que corre debajo de las tribunas, lo estaba aguardando, para no abandonarlo mas, la sala de ajedrez,  a la que ambos hermanos comenzaron a concurrir asiduamente y a competir en torneos de cuarta e infantiles.

       Y la última jugada que el destino hilvanó para juntar a Panno con el ajedrez de elite, fue el ingreso, poco después, del maestro Julio Bolbochán como profesor de ajedrez del Club River Plate. A partir de entonces, se plasmó una óptima relación alumno – docente entre ambos. Panno no se sentaba a escuchar pasivamente lo que su maestro decidiera mostrar en cada clase: durante la semana, investigaba y anotaba dudas o dificultades que luego trasmitía a Bolbochán. Y este último las respondía con su proverbial solvencia técnica y pedagógica.

       Pronto las tardes de verano en la pileta, o junto al río pescando con su padre, o en el parque próximo a la Avenida General Paz jugando a la pelota, serían ocupadas por su regular asistencia a la vieja sala de ajedrez, tanto para jugar torneos rápidos y pensados como para desentrañar nuevos secretos con su maestro.

       Así fue como él, su amigo Aldo Salerno, y otros jóvenes jugadores, constituyeron un grupo entusiasta y bullicioso que además de progresar en ajedrez, se hicieron merecedores de frecuentes quejas por parte de los jugadores de la vecina cancha de bochas... por el exceso de ruido que producían.

     La sola enumeración de sus primeros torneos, da cuenta de la increíble velocidad de su progreso:

1947: Juega su primer torneo, el interno de cuarta de River Plate
1950: Torneo infantil “Libertador Gral. San Martín: Campeón.
1951: Torneo Selección para el I Campeonato Mundial Juvenil: Subcampeón.
1951: Torneo Nacional de Segunda Categoría: Campeón.
1952: Torneo Selección de Primera Categoría: Quinto.
1952: Memorial Benito Villegas: Subcampeón. (Fue su primer magistral)
1952: Torneo Mayor de la F.A.D.A.: Campeón.
1953: Campeonato Argentino Juvenil: Campeón (Con este resultado obtiene el derecho a jugar el Mundial Juvenil de 1953).

 

Los preparativos para Copenhague

En el verano de 1953, apenas consagrado Campeón Argentino Juvenil, Panno inició su preparación para el II Mundial Juvenil para menores de 20 años, a disputarse en Copenhague (Dinamarca) cinco meses después. Estaba descartado que Bolbochán sería su entrenador, y en tal carácter, el experimentado profesor no necesitó imponer un rígido programa para garantizar llegar en buena forma al compromiso. Fue el propio Panno quien propuso un exigente plan de trabajo, y Bolbochán lo aceptó de muy buena gana. “Solo” tuvo que aportar su enorme capacidad didáctica,  fruto de su profunda comprensión del juego, su alta experiencia internacional y su elevado concepto en los aspectos teóricos y estratégicos del juego. Y también, por supuesto, buena parte de su tiempo: las reuniones con el entrenador solían iniciarse a las nueve de la mañana, y se prolongaban hasta altas horas de la noche. La disciplina y la constancia indispensables para llegar al objetivo quedaron en manos del joven Panno, y a partir de aquel verano del 53 la realidad cotidiana de la casa de Saavedra parecía esfumarse tras una neblina en donde solo piezas y casillas de ajedrez se veían nítidamente. Alguna tarde, Panno preguntó a su padres que estaba pasando afuera que había mucho griterío, a lo que alguien le respondió “Hoy es carnaval”.

Haciendo un paneo de los rivales que lo aguardaban en Copenhague, el mas temible era el Yugoeslavo Borislav Ivkov, que además de haber sido el ganador de la edición anterior, contaba con un par de años mas de edad que Panno, lo que implicaba dos años mas de experiencia europea en el ajedrez de alta competencia. No era poco. También eran de cuidado Darga, Penrose, Olaffsson y Larsen.

La gran ventaja que otorgaba nuestro compatriota era la actualización teórica. Recordemos que en aquellos tiempos no era posible bajar de internet los torneos magistrales que se estaban disputando. Había que apoyarse en las revistas europeas especializadas, como “Shajmaty”, que habitualmente estaban a disposición de los ajedrecistas locales casi un año después de haberse editado. Para suplir esto, Panno hoy sostiene que esto obligaba a hacer un trabajo muy profundo sobre el escaso material del que se disponía, tratando de desentrañar los fundamentos de las ideas a fin de anticiparse a la evolución que las mismas  estaban explicitando sobre el tablero en los torneos de grandes maestros.

El Magistral de Ajedrez del Club Argentino, jugado en mayo de 1953, lo ganó precediendo a un Gran Maestro, Herman Pilnik, y maestros de la talla de Héctor Rossetto y Raúl Sanguineti. Además de ser un oportuno testeo de su grado de preparación deportiva con vistas al mundial, constituyó su éxito mas resonante hasta ese momento y le dio derecho a desafiar al campeón de la entidad, el maestro Luis Piazzini. Y también le suministró una buena dosis de confianza en el éxito.

   

Primer desafío: la preliminar

El 27 de junio de 1953, la pequeña delegación argentina, compuesta por Oscar Panno y su entrenador, Julio Bolbochán, partió de Ezeiza rumbo a Copenhague. La duración de un viaje en avión hacia aquellas latitudes era casi el triple que la actual: 36 horas. De los competidores, el argentino era el que venía de mas lejos.

Debemos hacer hincapié que en aquellos tiempos, la estructura de estos importantes eventos era considerablemente precaria. A modo de ejemplo, el alojamiento de los jugadores y entrenadores, estaba previsto realizarse en casas de familia. En la distribución de plazas, a Panno y Bolbochán le tocaron dos casas distintas, cosa que fue objetado por este último, ya que dificultaría la posibilidad de que entrenador y entrenado pudieran reunirse con la frecuencia que la competencia exigía. Así fue como ambos decidieron costearse un modesto hotel cercano a la estación Osteport en las afueras de la ciudad, comunicado con la sala de juego en la sede del diario “Politiken” mediante un tren que se desplazaba por un viaducto tipo trinchera.

Los días del torneo fueron una vorágine de ajedrez, que casi no permitió pensar en otra cosa.

Ver partidas del rival del día, jugar la fecha, analizar la eventual suspendida, comenzar a revisar antecedentes del rival de la fecha siguiente, hacer ajustes en las líneas teóricas... Esa era la dura rutina de Panno y Julio Bolbochan durante aquel intenso mes de julio de 1953. El único descanso que se permitía el equipo argentino, era dar algún corto paseo por el parque que se extendía al frente del hotel, el cual tenía reminiscencias de los porteños bosques de Palermo.

Respetando la clásica nocturnidad del ajedrez, aquellas jornadas terminaban a las tres de la madrugada, lo que puso en evidencia una mas de las múltiples limitaciones del servicio de hotelería contratado: las habitaciones no contaban con persianas, postigos o cortinas pesadas que permitan oscurecerlas. Dada la época –inicios del verano europeo- y la ubicación geográfica de Copenhague, era precisamente a las tres de la madrugada cuando amanecía, y un sol potentísimo iluminaba cada rincón del dormitorio. El ingenio de los argentinos, esta vez aplicado a la modesta posibilidad de dormir, consistió en tapar con una frazada sobrante el ventanal que desafiaba al sol.

La competencia estaba estructurada en dos grupos preliminares de diez jugadores cada uno, correspondiéndoles a los cuatro primeros de cada uno pasar a la final. Panno comenzó bien, cediendo solo tres empates en las cinco primeras partidas, para luego caer ante el suizo Keller en la sexta ronda.

Borislav Ivkov, ganador de la edición anterior y gran favorito del certamen, fue su rival en la séptima. Según nos cuenta hoy Panno, el esquema de Siciliana Dragón que se jugó fue un genuino producto del laboratorio de Bolbochán. Ganó Oscar y esta victoria templó el espíritu del argentino, constituyendo toda una licencia para seguir soñando. Con un nuevo triunfo en la octava rueda, quedó asegurada su clasificación para la final.

La preliminar “A” culminó con el triunfo de Ivkov con 7 puntos, seguido por Panno y Olafsson con 6. En la cuarta plaza se produjo un empate entre Persitz y Keller con 4,5 puntos, igualdad que persistió al aplicar el sistema Sonneborn – Berger, lo que motivó que  se definiera de manera insólita: revoleando una moneda. El beneficiario resultó ser el suizo Keller.

El grupo “B” lo ganó el alemán Darga con 6,5 puntos, seguido con un triple empate en los otros tres puestos clasificatorios, entre Penrose, Sherwin y Larsen con 6 puntos cada uno.

Larsen muy probablemente debió haber sido el ganador de su grupo, pero un curioso incidente le costó el puesto: había suspendido en posición equilibrada con el italiano Scafarelli, y en la mañana en que debía reanudarse el juego, le ponen en marcha el reloj al danés, que no aparece por la sala de juego. Cuando, finalmente, la flecha del reloj sanciona a Larsen, los organizadores, preocupados, tratan de localizarlo, ante la posibilidad de que algo malo le hubiese ocurrido. Y lo encuentran plácidamente dormido, en su habitación. Años después, sus amigos no perdían oportunidad de recordarle, jocosamente, el hecho, pero Larsen, hombre de excelente sentido del humor, les respondía: “Si, ya sé que perdí. El cero me lo pusieron. Pero no saben lo bien que dormí aquella mañana!”

  

Tablas de posiciones de las dos preliminares

P.

GRUPO A

PAIS

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

PUNTOS

1

B.IVKOV

YUGOESLAVIA

 

0

1

1

1

0,5

0,5

1

1

1

7

2

O.PANNO

ARGENTINA

1

 

0,5

0

1

0,5

0,5

1

0,5

1

6

3

F.OLAFSSON

ISLANDIA

0

0,5

 

1

0,5

0,5

1

0,5

1

1

6

4

D.KELLER

SUIZA

0

1

0

 

0

0

1

1

0,5

1

4,5

5

R.PERSITZ

ISRAEL

0

0

0,5

1

 

1

0

1

0

1

4,5

6

J.BOEY

BELGICA

0,5

0,5

0,5

1

0

 

0,5

0

0,5

0,5

4

7

R.SIEMMS

CANADA

0,5

0,5

0

0

1

0,5

 

0,5

1

0

4

8

Y.BARDA

NORUEGA

0

0

0,5

0

0

1

0,5

 

1

1

4

9

E.REICHEL

AUSTRIA

0

0,5

0

0,5

1

0,5

0

0

 

0,5

3

10

B.MELLBERG

SUECIA

0

0

0

0

0

0,5

1

0

0,5

 

2

  

P.

GRUPO B

PAIS

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

PUNTOS

1

K.DARGA

ALEMANIA

 

0,5

1

1

0

0,5

0,5

1

1

1

6,5

2

J.SHERWIN

U.S.A.

0,5

 

0,5

0,5

0,5

0,5

1

1

1

0,5

6

3

J.PENROSE

INGLATERRA

0

0,5

 

0,5

1

1

0,5

0,5

1

1

6

4

B.LARSEN

DINAMARCA

0

0,5

0,5

 

1

0

1

1

1

1

6

5

M.FARRE

ESPAÑA

1

0,5

0

0

 

0,5

0,5

1

1

1

5,5

6

F.SCAFARELLI

ITALIA

0,5

0,5

0

1

0,5

 

1

1

0

0,5

5

7

F.ROESSEL

HOLANDA

0,5

0

0,5

0

0,5

0

 

0,5

1

1

4

8

B.PETRI

SARRE

0

0

0,5

0

0

0

0,5

 

0,5

1

2,5

9

H.HEIKKILA

FINLANDIA

0

0

0

0

0

1

0

0,5

 

0,5

2

10

J.HERBIN

FRANCIA

0

0,5

0

0

0

0,5

0

0

0,5

 

1,5

 

Segundo desafío: la final

La final se inició el 14 de julio. Panno comienza bien, derrotando al islandés Olafsson en 35 jugadas de una india de rey, y al día siguiente, debe enfrentar por segunda vez al hasta entonces, campeón mundial juvenil, el yugoeslavo Ivkov. Panno plantea su habitual peón dama, e Ivkov tiene la poco feliz idea de oponerle una nimzoindia, a lo que el argentino opta por la variante Rubinstein. La imprecisión del yugoeslavo radica en el hecho de que esta línea teórica había sido jugada en forma casi excluyente en los matches Najdorf vs. Reshewsky, y Bolbochán había intervenido muy activamente en la preparación de Najdorf sobre la misma. Todo desembocó en una nueva victoria para el argentino, que dejaba casi fuera de carrera a su rival, hasta entonces el favorito del torneo.

El 16 de julio obtiene un empate ante Darga, y el 17 debe jugar con blancas ante quien años después sería uno de los mayores exponentes del ajedrez “no ruso” del mundo: el danés Bent Larsen. La partida tenía el condimento de que el rival de Panno era el crédito local. Y esta condición quedó bien evidenciada en la rigurosa tarea de los fiscales que exigieron que el argentino cumpla con el reglamento en cuanto a la anotación de la partida en el apuro de tiempo. Una rigurosidad que Panno no podía objetar, porque no se apartaba de las prescripciones reglamentarias. La partida terminó suspendiéndose en posición muy pareja, con pronóstico de tablas.

A la mañana siguiente, cuando Panno se presentó a la reanudación, notó con sorpresa que estaba todo dispuesto para las partidas suspendidas, a excepción de la que debía jugar él. Y que tampoco se hallaba su rival. Intentó reclamar a los árbitros y organizadores presentes, pero extrañamente, ninguno parecía saber inglés, todos intentaban responderle en danés, idioma que Panno estaba muy lejos de dominar. Para colmo, Bolbochán se había quedado en el hotel descansando, dada la escasa utilidad de su presencia durante la suspendida. Pasada media hora, apareció Larsen con signos de haberse despertado recién. Y mágicamente, aparecieron las piezas, el tablero, el sobre de la suspendida, el reloj  cronometrado exactamente con los tiempos que indicaba el sobre... y los árbitros en un instante aprendieron a hablar en perfecto inglés.

El incidente irritó mucho a Panno. La cuestión no era con Larsen, que seguramente no era el responsable, y que, por otra parte con el tiempo se convertiría en un gran amigo. Todo obedecía, seguramente, a una maniobra de los organizadores para evitar que se repitiese el bochorno de la suspendida con Scafarelli. A raíz del acontecimiento, el argentino decidió seguir a muerte una partida de ostensible paridad, en un total de tres sesiones y rechazando varias propuestas de tablas del jugador local.  Y el milagro se produjo: nuestro compatriota supo aprovechar admirablemente algunas inexactitudes, obligando a Larsen a abandonar en la jugada 83. El medio punto extra obtenido fue decisivo, en vista de la dramática lucha final que se avecinaba entre Darga y él. Y también fue una primera muestra de la emblemática tenacidad de Panno para “sacar aceite de las piedras”, en posiciones donde solo la división del punto parece posible.

El 18 de julio, Panno empató con negras con Penrose, y el 19 derrotó a Sherwin con blancas. Luego de un día de descanso, el 21 de julio se jugó la última ronda. Ya se sabía que campeón estaba entre Darga y Panno, habida cuenta de que ambos llegaron a la última instancia con 5 puntos cada uno, e inalcanzables para el resto de los competidores. El rival de Darga era Penrose, a quien el alemán había vencido en el grupo preliminar, mientras Panno debía enfrentar al suizo Keller, que había sido el único competidor que había vencido a Panno.

Sobre el final de la sesión, Darga y Penrose habían empatado, ya habían finalizado las otras dos partidas y Bolbochán estaba en un rincón, papel y lápiz en mano, haciendo cuentas. Cuando el fiscal estaba preparando el sobre para suspender Keller – Panno, en una posición que podía ser para cualquiera, Bolbochán se acercó a Oscar y le dijo: “Ofrecele tablas. El sistema es favorable” Se refería al coeficiente Sonneborn – Berger, que el reglamento preveía utilizar para dirimir el desempate de los puestos. Panno acata la recomendación y aguarda impaciente la respuesta de Keller. Cuando éste le extiende su mano, se escuchó una ovación del público mientras una oleada de adrenalina erizó la piel del argentino. Acababa de consagrarse Campeón Mundial Juvenil.

 

Tabla final de posiciones

P.

FINAL

PAIS

1

2

3

4

5

6

7

8

PTS

1

O.PANNO

ARGENTINA

 

0,5

1

1

0,5

0,5

1

1

5,5

2

K.DARGA

ALEMANIA

0,5

 

0,5

1

0,5

1

1

1

5,5

3

B.IVKOV

YUGOESLAVIA

0

0,5

 

0,5

1

1

0

0,5

3,5

4

F.OLAFSSON

ISLANDIA

0

0

0,5

 

0

1

1

1

3,5

5

J.PENROSE

INGLATERRA

0,5

0,5

0

1

 

0

0,5

0

2,5

6

D.KELLER

SUIZA

0,5

0

0

0

1

 

1

0

2,5

7

J.SHERWIN

U.S.A.

0

0

1

0

0,5

0

 

1

2,5

8

B.LARSEN

DINAMARCA

0

0

0,5

0

1

1

0

 

2,5

   

     

Ajedrez en primera plana

La Prensa, La Nación, Clarín y el desaparecido El Laborista, constituían las empresas periodísticas que acaparaban el grueso de la edición de diarios de la época. Los dos primeros, de estilo muy sobrio, limitaron la publicación de la noticia a su página deportiva. Clarín y El Laborista, además, agregaron un copete en su primera plana anunciando el logro de Panno.

Los diarios que se editaban medio siglo atrás, tenían un promedio de 10 o 12 páginas, con avisos clasificados y todo. Hoy, superan las 100. Esto es consecuencia de la elemental estrategia de marketing que toda empresa productora de bienes o servicios observa puntillosamente: no solo hay que salir a cubrir las necesidades existentes, también hay que multiplicarlas, para poder vender mucho mas.

A la victoria de Panno, hoy los medios le dedicarían un mínimo de dos páginas completas, con fotos reportajes, partidas, comentarios. En aquel entonces, la necesidad de información de la gente podía conformarse con dos columnas que sumadas, apenas alcanzaban los 23 centímetros. Ese fue el espacio que le destinó al acontecimiento el matutino La Nación en su edición del 22 de julio de 1953.

Además, el escaso volumen de información que vendían estos medios, no justificaba contar con periodistas especializados en cada disciplina, y las inexactitudes que se publicaban ya dejaban de ser “perlas”, para convertirse en algo cotidiano. Y este problema no creo que sea exclusivo del medio local, es probable que se replique en las agencias noticiosas internacionales.

A modo de ejemplo, Clarín, en el titular de primera plana, lo rebautiza a Panno con el nombre de “Antonio”. Entrando en la información de la página deportiva, corrige el error, pero agrega otro, al proclamar que Panno “derrotó en la partida de ayer a Keller”, cuando la realidad fue un empate.

Y aparece un tercer error en la nota de Clarín, que por verse replicado en la información del mismo día de La Nación, es posible que tenga su verdadero origen en el cable de la agencia internacional de noticias: al explicar como se adjudicó a Panno el triunfo a pesar de que  obtuvo el mismo puntaje que Darga, ambos medios, casi con la misma terminología, anuncian que “los jueces decidieron concederle (a Panno) el título de campeón a causa del nivel superior de su juego”. Es probable que quien esto escribió venía de algún match boxístico definido por puntos, o de algún concurso de Miss Mundo. Del sistema Sonneborg - Berger, ni noticias.

Pero lo importante, es que todos los medios, al hacer una apreciación a futuro del acontecimiento, coincidieron en que había nacido una nueva estrella en el ajedrez mundial. Y aquí no se equivocaron.

 

Panno en la elite mundial,

sólo dos años después del título

 

El precio de la gloria

Panno tenía, seguramente, dos objetivos. El primero, ya lo había obtenido, era campeón mundial. El segundo surgió después, como consecuencia de los cinco meses de dura preparación y del intenso mes del torneo: quería volver a su país, a su casa del barrio de Saavedra, volver a ver a sus padres, sus hermanos, los amigos, los compañeros de 6° año del Otto Krause. Para acelerar ese retorno, había incluso rechazado una invitación del gobierno argentino para pasar quince días de vacaciones en París, con todos los gastos pagos. Quería, en definitiva, volver a la normalidad. Y no sabía que para eso, todavía tenía que esperar bastante tiempo. En principio, acababa de convertirse en una figura relevante, un hombre público, un embajador del deporte y la juventud argentina ante el mundo, un ejemplo para millones de jóvenes argentinos, y demás conceptos que incesantemente vertían la prensa, los locutores de radio y los funcionarios gubernamentales. Desde el momento de su coronación, y por algún tiempo, su vida no sería la misma, ya no sería dueño de todos sus actos. Y esto significaba, ni mas ni menos, que no todos los telegramas, comunicados de prensa o dedicatorias de su éxito, que llevasen su firma, hubiesen pasado por sus manos. Ni tampoco, su agenda diaria, de aquí en mas, dependería exclusivamente de él.

Seguramente, pensaría en esto el joven campeón cuando, cerca de la medianoche del 26 de julio de 1953, un automóvil oficial de color negro lo conducía velozmente por lo que hoy es la Autopista Ricchieri, hacia la Capital Federal. De la gente de su entorno, solo lo acompañaba su inefable analista y amigo, Julio Bolbochán. Pocos minutos antes, el DC 6 de Aerolíneas Argentinas que los trajo de regreso había tocado pista en Ezeiza. Al ansiado y emocionado encuentro con sus seres queridos, que lo pudieron saludar apenas unos minutos, le sucedió el corte abrupto del asedio de la prensa y los saludos de funcionarios de entidades del Ajedrez y del gobierno nacional. Precisamente, estos últimos, le comunicaron su agenda de actos protocolares para los próximos días, el primero de los cuales estaba previsto cumplirse en ese mismo instante, y consistía en depositar una ofrenda florar ante el féretro que guardaba los restos de la señora Eva Perón, en la sede de la Confederación General del Trabajo, atento a que ese día, 26 de julio, se cumplía exactamente un año del fallecimiento de quien fuera la esposa del entonces presidente de la nación. El auto oficial, terminada la ceremonia, lo llevaría a su casa, donde recién podría retomar el encuentro interrumpido con familia y amigos que lo estaban esperando. Pero ya le habían adelantado un nutrido cronograma de presentaciones en distintas ciudades del interior del país para los próximos días. Era evidente que la normalidad, todavía estaba muy lejos.

 

Panno después del título

El año 1953 fue particularmente exitoso para el joven maestro argentino. Ya venía acumulando tres títulos: los campeonatos juveniles argentino y mundial, además del magistral del Club Argentino. La serie no se interrumpió con el éxito de Copenhague. Aquí sintetizamos sus éxitos inmediatos:

1953   Campeonato Argentino: Campeón.
1953   Match por el Campeonato del Club Argentino de Ajedrez: Campeón.
1954   Zonal Sudamericano: Campeón.
1955   Interzonal (Gotemburgo): Tercero.
      

La excelente actuación del argentino en este ultimo torneo, al menos lo coloca, efectuando un análisis simple, como el sexto jugador del mundo, ya que en la competencia jugaron todas las máximas estrellas del ajedrez de aquel entonces, a excepción de Botvinnik, Smyslov y Reshewsky. Detrás de Panno, se ubicaron jugadores como Petrosian y Spassky, que en algunos años mas se ceñirían la corona mundial absoluta.

 

El mejor jugador nacido en Argentina

La carrera ascendente del brillante argentino se vio interrumpida por su decisión de alternar su actividad ajedrecística con la profesión de ingeniero. Esta diversificación  mermó su vigoroso ascenso, y lo coloca en una situación por la cual no es posible saber hasta donde hubiese llegado, cual hubiese sido su techo competitivo, de haberse mantenido con el ajedrez como única actividad profesional.

Nos hemos referido a la posición obtenida por Panno en la elite mundial. Resulta también interesante investigar cual fue el lugar ocupado por este gran maestro desde la óptica de toda la historia del ajedrez argentino. Ello implica no solo compararlo con sus contemporáneos sino también con los restantes jugadores que a lo largo del tiempo, fue produciendo nuestro país.  Gracias a un estudio efectuado por el Profesor Arpad Elo, creador del sistema de ranking que lleva su nombre, fue posible adjudicar en forma retrospectiva el ranking internacional a jugadores a partir de las tablas de los distintos torneos efectuados en diversas partes del mundo. Con este estudio, realizado en la década del 70, fue posible comparar Lasker con Spassky o a Fischer con Capablanca. Trasladando el estudio al plano nacional, y agregándole los actuales listados de jugadores rankeados contemporáneos, surge la siguiente tabla:

NOMBRE

TITULO

ELO

1

Najdorf, Miguel G.M. 2635

2

Panno, Oscar

G.M.

2580

3

Eliskases, Erich

G.M.

2560

4

Sorokin, Maxim

G.M.

2560

5

Felgaer, Ruben

G.M.

2552

6 Bolbochán, Julio G.M. 2545

7

Zarnicki, Pablo

G.M.

2536

8

Ricardi, Pablo

G.M.

2532

9 Pilnik, Hermann G.M. 2520

10

Sanguneti, Raúl

G.M.

2520

En negrita, la información que surge del estudio de Arpad Elo, que toma el mejor ranking obtenido en la carrera deportiva. El resto, surge de los actuales listados de la F.I.D.E. En los casos de doble figuración en ambos listados, se tomó el valor mas alto. Hay que tener en cuenta que entre los años setenta y la actualidad, se registró una inflación significativa en el ranking, de manera que ante similares puntuaciones, debe presumirse como mayor la surgida del estudio del profesor Elo. (Por ejemplo, Eliskases y Sorokin tienen, ambos, 2560, pero debe considerarse a Eliskases como un jugador que alcanzó mayor nivel).

Por todo lo expuesto, podemos afirmar con una base objetiva, que el mejor ajedrecista nacido en la Argentina en toda la historia, ha sido Oscar Panno, habida cuenta de que Najdorf , que lo precede en este listado, vio la luz en Polonia.

El G.M Oscar Panno, en Mar del Plata 1955

Los otros mundiales de ajedrez

En el último medio siglo, pudo obtenerse un título mundial juvenil para menores de 20 años en otras dos oportunidades: Carlos Bielicki en 1959, y Pablo Zarnicki en 1992. En sub 16, en el año 1979 Marcelo Tempone conquistó el cetro, y este dato completa la reseña de los títulos individuales, a los que podríamos agregar a Julio Kaplán Pera, ajedrecista nacido en la argentina pero radicado Centroamérica,  que fue campeón mundial juvenil en la década del sesenta.

Pasando a los logros de equipos olímpicos argentinos, se destacan los tres subcampeonatos obtenidos en 1950, 1952 y 1954, contando como integrante del equipo al propio Panno en ese último año. También deben mencionarse los campeonatos mundiales sub 26 por equipos alcanzados en 1993 y 1997 por la Argentina. El equipo de 1993 estuvo integrado por Hugo Spangenberg, Pablo Zarnicki, Ariel Sorín, Jorge Sánchez Almeyra, Diego Adla y Fabián Fiorito. El de 1997, por Hugo Spangenberg, Pablo Zarnicki, Diego Valerga, Maximiliano Ginzburg, Diego Pereyra Arcija y Lucas Moreda. Cierra la lista, el mundial sub 20 por equipos de dos jugadores que obtuvieron Ruben Felgaer y Gastón Varela en el 2000, en Rio de Janeiro. Cabe acotar que tanto Valerga como Ginzburg y Felgaer, en algún momento fueron alumnos de Panno.

    Queda claro que los primeros puestos internacionales solo lo alcanzaron los argentinos en las categorías promocionales, en las que los competidores concurren con un bagaje previo constituido, principalmente, por su talento. Para el logro de títulos de mayores, sean éstos individuales o por equipos, donde se requiere agregar al talento una sólida formación proveniente de años de experiencia competitiva al máximo nivel, ya pasa a ser evidente el alejamiento geográfico con los centros ajedrecísticos mundiales, y la dificultad económica para organizar torneos en el país o financiar viajes de formación de promesas ajedrecísticas a Europa. Aunque, pensándolo mejor, suplir estas falencias no parece ser suficiente: si observamos las estadísticas del ajedrez mundial del último medio siglo, resulta evidente que un requisito fundamental para el logro de títulos mundiales individuales o por equipos, es haber nacido en un país como Rusia, que sostuvo a través del tiempo una política adecuada para la captación y posterior capacitación de jóvenes talentos.


[1] Salvo omisiones involuntarias, esta sería la lista de los campeonatos mundiales que precedieron al que hoy comentamos:

 

-         1924 – Polo: Equipo Nacional (Kenny, Nelson, Miles y Padilla). Campeón Olímpico (París).

-         1928 – Natación: Alberto Zorrila. Campeón Olímpico 400 mts. libres (Amsterdam).

-         1928 – Boxeo: Pedro V. Avendaño. Campeón Olímpico Mediopesado (Amsterdam).

-         1928 – Boxeo: Arturo Rodríguez Jurado. Campeón Olímpico Pesado (Amsterdam).

-         1932 - Atletismo: Juan Carlos Zabala. Campeón Olímpico de Maratón (Los Angeles).

-         1932 - Boxeo: Carmelo Robledo. Campeón Olímpico Pluma (Los Angeles).

-         1932 - Boxeo: Santiago Lovell. Campeón Olímpico Pesado (Los Angeles).

-         1936 - Polo: Equipo Nacional (Duggan, Cavanagh, Gazzotti y Andrada). Campeón Olímpico (Berlin).

-         1936 - Boxeo: Oscar Casanovas. Campeón Olímpico Pluma (Berlin).

-         1948 - Atletismo: Delfo Cabrera. Campeón Olímpico de Maratón. (Londres)

-         1948 - Boxeo: Pascual Pérez. Campeón Olímpico Mosca (Londres)

-         1948 - Boxeo: Rafael Iglesias. Campeón Olímpico Pesado (Londres)

-         1950 - Basquetbol: Selección Nacional. Primer Mundial de Basquetbol.Campeón. (Argentina)

-         1951 - Automovilismo: Juan Manuel Fangio (España)

-         1952 - Remo: Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero. Campeones Olímpicos doble par.(Helsinki).

-         1953 – Golf: Roberto De Vicenzo y Antonio Cerdá. Ganan la primera edición de la Copa Canadá (luego convertida en Campeonato del Mundo). (Montreal).

Con respecto a este último campeonato, al no disponer de información sobre el mes de su realización, no nos resulta posible saber si fue anterior o posterior al logro que ocupa estas páginas.

 

 

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