Asterión XXI

Revista cultural

           

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Nathaniel Hawthorne[1]
y la dialéctica del conocimiento

   

por el Lic. Alejandro Miroli

   

 

   Que la literatura anticipe a la filosofía, y que exponga cuestiones filosóficas con una precisión y rigor que los propios textos gremiales no logran, no es cosa nueva. Que en pleno desarrollo de lógicas inconsistentes, antinómicas, dialécticas, relevantes, cuánticas, y demás un cuento policial –publicado en 1842- exponga tales cosas con la precisión de un orfebre parece una exageración.   Sin embargo, ello sucede en una breve narración de Nathaniel Hawthorne, en la que –en palabras del autor- “... un acontecimiento futuro proyectó una sombra anterior.”(p.24).

   “La reiterada muerte de Mr. Higginbotham”[2] cuenta las peripecias de Dominicus Pike, un vendedor ambulante de tabaco que se encuentra frente a una sucesión de rumores y versiones de un cierto hecho que le provocan una irremediable confusión que sólo se resuelve al final.

   He aquí la suceción de versiones y testimonios, a los que Dominicus Pike “...preguntón, charlatán, siempre dispuesto a oír noticias y deseoso a repetirlas” (p. 15) presta su asentimiento:

1.   (D1)”Eran cerca de las siete [Día 2]... vio descender un hombre de lo alto de la colina... no parecía haber partido con el fresco de la mañana, sino haber caminado toda la noche y estar resuelto a seguir andando todo el día... era un personaje de tan mala presencia como para temer su encuentro en un bosque solitario... subiendo al estribo le dijo al oído: -Anoche el viejo Higginbotham, de Kimballton fue asesinado a las ocho [Día 1]... en su huerta, por un irlandés y un negro. Lo colgaron en la rama de un peral, donde lo hallaron esta mañana”.(ps.15-6).

   El inquieto Dominicus queda impresionado por la velocidad que tiene la noticia, ya que Kimballton queda a unos 120 kms. del lugar en el que se encontraba, y el viajero iba a pie.  Entonces 

2.   (D2)“Resolvió la dificultad suponiendo que el narrador hubiera equivocado en un día la fecha del asesinato.[Día 0]... con esa rectificación no dudó en desparramar la noticia...” (p.16).

   Así, llegada la noche, se queda en una taberna a varios kilómetros de Parker´s Falls. Pero allí aparece una complicación, al encontrarse con un lugareño, quien le responde 

3.   (D3) “Pues yo puedo jurar que, si a Higginbotham lo asesinaron anteanoche [Día 0] yo he bebido un vaso de bitter con su fantasma esta mañana [Día 2]... Como somos vecinos me llamó a su tienda, me convido y luego me pidió le hiciera un negocito por el camino. No parecía informado de su propia muerte.” (p. 17)  

   A la mañana siguiente [Día 3] el joven Pike, atribulado por la desmentida, parte temprano hacia Parker´s Falls, y se encuentra en el camino con un mulato a quién le pregunta si sabía algo del Sr. Higginbotham a lo que el mulato responde:  

4.   (D4) “No, no fue un hombre de color, fue un irlandés el que lo ahorcó anoche a las ocho [Día 2]. Yo salí a las siete. Su gente no lo habrá encontrado aún en el huerto.”  Aquí el hombre de color se interrumpió y aunque parecía cansado, echó a andar a un paso que hubiera rendido a la yegua del vendedor.(p. 18) 

   Aquí le surgió a Dominicus una perplejidad: si el crimen se había cometido el martes a la noche [Día 2] , cómo lo habían predicho con todos sus detalles el martes a la mañana, como si sucediera el lunes por la noche [Día 1] lo que incluso llevo a Dominicus a corregir la fecha porque creyó que el informante se había equivocado [Día 0]  

   Así Dominicus, con esos interrogantes sin responder, llega a Parker´s Falls y allí esparce el rumor de la muerte de Mr. Higginbotham –sin dar demasiadas precisiones-.   Pero como este vecino era uno de los principales inversionistas en esa localidad, la noticia corrió como reguero de pólvora.   Y el joven Pike, ignorando su cautela anterior se proclamó el portador de dicha novedad. 

   Pero en eso, llega a Parker´s Falls una diligencia proveniente de Kimballton, que es abordada todos los habitantes urgidos por confirmar la noticia. En ella viaja un abogado y una joven; y para estupefacción de Dominicus, el abogado dice  

5.   (D5) “Pasamos por Kimballton a las tres de la mañana [Día 3] y nos habrían informado del asesinato si se hubiera cometido. Pero tengo una prueba casi tan concluyente como la sería la misma negativa verbal del señor Higginbotham. He aquí un escrito, relacionado con una demanda suya en los Tribunales de Connecticut, que me entregaron de su parte.   Está fechado anoche a las diez [Día 2]. (p.20) 

   Y de pronto la joven que viajaba en la diligencia se dirige a los habitantes del pueblo y les dice, confirmando la aseveración del abogado:  

6.   (D6) “Buena gente... soy la sobrina de Mr. Higginbotham... He salido de Kimballton esta mañana [Día 3] para pasar unas cortas vacaciones con una amiga, a unas cinco millas de Parker´s Falls. Mi generoso tío, cuando me oyó bajar la escalera, me llamó desde la cama y me dio dos dólares cincuenta para pagar la posta y otro dólar para gastos extras... Estoy segura de haber dejado vivo a mi querido pariente, y confío en encontrarlo así a mi vuelta” (p. 20-1)  

   Esta declaración literalmente lleno de oprobio al joven vendedor de tabaco, el cual casi es linchado, salvándose de ello por pedido de la joven sobrina del magnate.

   Al salir de Parker´s Falls, Dominicus Pike siguió cavilando sobre la situación: le parecía mucha la coincidencia entre el primer viajero, y el mulato, y también que el mulato parecía ocultar algo, por demás sabía en el prado de Mr. Higginbotham había un gran peral, e interrogando a los vecinos con los que cruzaba, supo que Mr. Higginbotham había contratado a un irlandés de reputación dudosa.

   Por todo ello “La evidencia circunstancial resultaba tan sólida que Dominicus no creía de igual peso el documento del abogado y la declaración de la sobrina.” (p.22) por lo que se dice “Que me ahorquen si creo que el señor Higginbotham no ha sido ahorcado, antes de verlo con mis propios ojos y oírlo de sus propios labios.” (p.22).

   Por la noche llega a la barrera de Kimballton, y en el camino se cruza con un jinete que marcha en sentido opuesto. Allí le pregunta al guarda, a quién conoce por Mr. Higginbotham 

7.   (D7) “Acababa de pasar el portón, justamente cuando usted llegaba. Puede verlo por allá si la oscuridad no se lo impide. Ha estado en Woodfield esta tarde, en una venta fiscal. El viejo siempre charla conmigo y nos damos la mano; pero esta noche me saludó como diciendo: cóbrese; y siguió, porque, vaya donde vaya, tiene que estar siempre de vuelta a las ocho [Día 3].” (ps. 22-3).  

   Al pasar por la barrera de Kimballton, Dominicus Pike se precipita a la casa de Mr. Higginbotham corriendo, y al llegar vió que algo se movía en una rama, del solitario peral, y allí luego de desmayar a un irlandés que le salió al cruce, vio al Mr. Higginbotham con una soga al cuello, y le preguntó:  

8.   (D8) “Señor Higginbotham –exclamo trémulo- usted que es un hombre honrado, dígame la verdad. ¿Lo han ahorcado o no?.(p.24). 

   Si Dominicus Pike no hubiera cambiado su recorrido, y hubiera mantenido su destino inicial de Morristown, nunca hubiera salvado a Mr. Higginbotham y -tal vez- nunca hubiera sabido que pasó en el ínterin; incluso podría irse y renunciar para siempre a enterarse que fue lo que sucedió.

   La situación de Dominicus Pike representa a cualquier sujeto cognoscente que tiene creencias y que vincula esas creencias con información externa proveniente de (i) experiencia propia o (ii) de testimonios indirectos -narraciones de terceros fiables sobre eventos que protagonizan o conocen directamente-. Estos testimonios provienen de fuentes y canales diversos: comunicaciones personales, medios de comunicación masiva, publicaciones académicas, etc.; todos estos testimonios y experiencias forman una trama con las creencias, generándolas, apoyándolas, confirmándolas, corrigiéndolas, desplazándolas, etc. Así todas nuestras creencias sobre el descubrimiento de América, desde la más elemental que se recibe en los niveles preescolares, hasta el más complejo que se elucida en una tesis doctoral en historia colonial española, están facturadas a partir de narraciones y los casos en que llegamos a tener conocimiento directo, vivencial, casi ligado físicamente a las cosas -como el que llega a tener Dominicus en D8- son minoritarios.

   Y en ese caso, la seguridad vivencial que tiene el conocimiento directo e inmediato, no se puede trasmitir a la red de creencias tal como aparece. Por el contrario, la red de creencias tiene la labilidad que surge de los testimonios: creemos en lo que sostienen las fuentes, pero acarreamos las debilidades y errores que tales fuentes nos trasmiten, y las acarreamos de manera inconsciente ya que no sabemos literalmente si nuestra red de creencias es segura y confiable o sólo nos parece segura y confiable.

   Tradicionalmente se enfatizó que existe al menos un criterio para poder corregir o evaluar nuestro sistema de creencias: el rechazo de las contradicciones: así en un sistema de creencias, cualquiera sea la seguridad o confiabilidad aparente, si hay una contradicción, hay una buena razón para revisarlo o reemplazarlo. Y esta repugnancia a las contradicciones tiene una razón; ya en la lógica proposicional clásica -la que informa la inmensa mayoría de libros y currículos de lógica que se dan en la escuela media y superior- aparece el llamado principio del Pseudo-Scoto: P & -P / Q. De acuerdo con este principio, de una contradicción –y usando las reglas clásicas que ofrecen los manuales-  se puede seguir cualquier cosa, incluyendo la negación de todo lo que se afirma:  

(i)                        P, premisa

(ii)                     –P premisa

(iii)                  P v Q, introducción de la disyunción

(iv)                   Q, de (i) y (iii) por silogismo disyuntivo

   Así, de acuerdo con este razonamiento, de alguna de esas contradicciones se puede seguir cualquier cosa:  

(i)            “Mr. Higginbotham está vivo”, premisa

(ii)         No-“Mr. Higginbotham está vivo” premisa

(iii)      -“Mr. Higginbotham es un anciano inversionista” premisa.

(iv)       “ Mr. Higginbotham está vivo” o “Mr Higginbotham es un marinero alemán tuerto.”, de (i) por introducción de la disyunción

(v)          “Mr Higginbotham es un marinero alemán tuerto.” de (i) y (iii) por silogismo disyuntivo. 

   No solo que (v) no tiene nada que ver con la información que posee Dominicus Pike, sino que además esta en contradicción con información que él si posee, a saber (iii). Por ende, es sólito suponer que si Dominicus tiene creencias contradictorias debe rechazar algunas.

   El problema es que el sistema de creencias que posee Dominicus lleva a contradicciones, v.g.

“Mr. Higginbotham fue muerto el Dia 1 y el día 2”

“El día 3 Mr. Higginbotham está vivo y fue ahorcado por quién le quiso robar”

“Mr. Higginbotham fue asesinado y no fue asesinado”

   Pero aquí aparece una curiosidad: la información que posee Dominicus, lleva a esas contradicciones, pero no lleva a cualquier contradicción. No hay forma de que (v) sea una creencia del sistema de creencias de Dominicus; o sea que Dominicus aceptará:

   (1) “Mr. Higginbotham fue muerto el Dia 1” & “Mr. Higginbotham fue muerto el Dia 2”

   pero rechazará como impropia

   (2) “Mr. Higginbotham es un anciano inversionista” & “Mr Higginbotham es un marinero alemán tuerto.”.

   Y en ese caso Dominicus podrá distinguir perfectamente entre contradicciones extrañas a su sistema de creencias y contradicciones pertinentes en dicho sistema; las primeras jamás las aseverará, pero las segundas podrán ser perfectamente creídas, al menos en la misma medida que Dominicus acepte su sistema de creencias. En este sentido hasta (D7) la situación es la siguiente: el sistema de creencias de Dominicus Pike tiene contradicciones, pero no admite cualquier contradicción, y no se sigue de él cualquier cosa; o sea el sistema de creencias de Dominicus Pike es contradictorio pero no es trivial.

   En ese caso se debería aceptar que hay dos tipos de contradicción; uno que genera trivialidad –i.e. hace que el sistema de creencias se torne trivial y se afirme todo– y otro que no torna al sistema trivial -i.e. sólo se generarán ciertas consecuencias contradictorias generadas por el sistema-, y que ambas obedecen a reglas diferentes, de modo que la inferencia anterior sería válida para una lógica pero no para la otra. Y esta distinción permite sostener que la presencia de contradicciones constantes no será una razón para que Dominicus abandone su sistema de creencias.

   Se podría objetar que en rigor Dominicus Pike puede resolver el problema sin tener que aceptar la existencia de un tipo especial de contradicción, y que a él la bastará el principio clásico de no-contradicción mas alguna regla que le permita elegir entre una creencia y su contradictoria. Así, Dominicus podría razonar del siguiente modo: 

(i) No es posible que Mr. Higginbotham esté vivo y esté literalmente muerto al mismo tiempo.

(ii) Escucho que Mr. Higginbotham fue asesinado por un irlandés.

(iii)   Escucho que Mr. Higginbotham estaba vivo en el momento en  que se dijo que fue asesinado.

(iv)     Dado (i), entonces o (ii) o (iii) es falsa sin más.

(v)        Tengo alguna regla que me permite elegir entre (ii) y (iii).

(vi)   Dada la evidencia que tengo (ii) parece mas posible que (iii).

   En principio la conclusión casi natural de este razonamiento será la siguiente:

    (vii)       (iii) es falsa (o infundada respecto de la regla (v))

   Al concluir esto, Dominicus estará tentado a sostener que Mr. Higginbotham efectivamente fue asesinado, a pesar que él no posea información definitiva sobre esto; sino que todas las narraciones que ha recibido, fueron desafiadas por otras que las contradecía.

   ¿Cómo sería la regla que le permita seleccionar uno de dos contradictorios? Dado que depende de testimonios y de las relaciones internas entre ellos, Dominicus es incapaz de decidir cuales de sus creencias son verdaderas y cuales son falsas, y lo único que puede es ordenar algunas de sus creencias de modo que alguno de los agrupamientos le parezca más confiable; sea por la coherencia interna, sea porque alguno de los agrupamientos es coherente con otra información adicional que él posee v.g. “La evidencia circunstancial <la coincidencia entre la narración del primer viajero –D1- y la narración del mulato con actitud huidiza –D4- así como las costumbres que Dominicus conocía de Mr. Higginbotham> resultaba tan sólida que Dominicus no creía de igual peso el documento del abogado y la declaración de la sobrina.” (22). Y cuando Dominicus hace ello concluye que  

(viii)      Grado de plausibilidad de la creencia de que Mr. Higginbotham fuera asesinado > Grado de plausibilidad de la creencia de que Mr. Higginbotham esté vivo. 

   Pero la regla que sostiene que hay que comparar grados de posibilidad aparente no le permite elegir el agrupamiento de creencias que es efectivamente verdadero, porque en particular en el mismo momento en que Dominicus cabalga hacia la barrera de Kimballton, y razona del modo anterior –que lo lleva a concluir que Mr. Higginbotham debe estar muerto- resulta que Mr. Higginbotham está vivo, pues sabemos que Dominicus recién lo encuentra colgado cuando él mismo llega al peral. O sea que la regla de comparación lo lleva a elegir como plausiblemente verdadero al agrupamiento que es falso y que en principio la regla debería descartar, si bien él no se percata de ello. Esta falla de la regla de evaluación de creencias no le permitirá elegir uno de los miembros de una contradicción como verdadero o como nada. En suma las contradicciones están como partes no eliminables del sistema de creencias de Dominicus y él está obligado a aceptar aquellas contradicciones que se sigan del sistema, y está también obligado a rechazar las contradicciones triviales, y no hay forma alguna de superarlas, al menos que el sistema entero cambie de modo radical.

   Toda la situación parece arreglarse en D8, ya que allí Dominicus Pike puede despejar las contradicciones que habían surgido entre en su sistema de creencias: allí se dio cuenta que la razón de enterarse el de Día 1 de lo que iba a suceder el Día 3, era que algunos de los cómplices que habían planeado el asesinato de Mr. Higginbotham se van arrepintiendo, y daban por hecho que sus ex-cómplices habrían llevaron a cabo el crimen que habían planeado el Día 0.

   Sin embargo surge un problema mayor ¿qué garantiza que nuestras situaciones como sujetos que tienen sistemas de creencias esta mejor representada por Dominicus Pike cuando llega a la casa de Mr. Higginbotham, que por Dominicus Pike antes de llegar a la casa de Mr. Higginbotham, o incluso por Dominicus Pike decidiendo ir hacia su destino original en Morristown y no desviarse hacia Kimballton?

   Supongamos que la situación del Dominicus Pike representa la de muchos sujetos de creencia. En ese caso cuando Dominicus Pike llega a Kimballton y le pregunga a Mr. Higginbotham: “Señor Higginbotham... usted es un hombre honrado, dígame la verdad ¿Lo han ahorcado o no?”(24) el sistema se cierra, en el sentido que no se puede agregar otra información sobre la vida o muerte de Mr. Higginbotham; de ese modo D8 hace que se despejen todas las contradicciones, incluso las no triviales, y de ese modo el sistema se hace no derrotable y carente de contradicción. Pero surge una duda ya que ¿supone D8 una transformación del sistema de creencias de Dominicus? Y en todo caso, ¿es posible cerrar todos los sistemas de creencias de cada creyente?

   En principio la segunda pregunta debe responderse negativamente: pues bien pudo Dominicus Pike desandar su camino y seguir rumbo a Morristown o peor aún, bien pudiera suceder que Dominicus no pueda ir a Kimballton y por ende que el sistema no se pueda cerrar nunca y no habría resolución para el sistema de creencias contradictorias de Dominicus Pike.

   Contra esto, se podría sostener que a todos los sistemas de creencias le puede ocurrir lo que efectivamente le ocurrió al de Dominicus Pike en D8.

   Pero aquí aparece un error, porque lo que le sucedió a Dominicus Pike en D8 no fue –meramente- la modificación de un sistema de creencias.

   La secuencia D1-D7 tienen un carácter en común: en todos los casos el sistema de creencias de Dominicus Pike se modifica con la incorporación de testimonios narrativos de terceras personas, a los que Dominicus adhiere o no, o por la corrección que Dominicus les impone para que dichos testimonios le parezcan coherentes; pero D8 no es la incorporación de testimonios de terceros: D8 supone que el mismo Pike, lo baja del peral a Mr. Higginbotham, y recién cuando efectúa esa acción, recibirá una confesión directa en primera persona, cuando Mr. Higginbotham le responda “Estoy vivo ahora”.

   O sea que no hay una trasformación del sistema de creencias de Dominicus Pike, sino que hay una transformación del mismo Dominicus Pike, que –una vez que efectúa la acción de salvarle la vida a Mr. Higginbotham evitando que el empleado irlandés lo estrangule- se modifica y se altera de modo que el mismo Dominicus se transforma en actor de un acontecimiento o sea en testigo de primera persona. Y esta transformación afecta a todos los sistemas de creencia y todas las valoraciones que pueda hacer Dominicus, ya que altera el sujeto creyente.  

   En este sentido D8 es una posibilidad que sólo se puede dar para algunos sistemas de creencias, aquellos en que el creyente puede transformarse en un actor directo de un acontecimiento sin planearlo desde antes, sin tener una guía precisa de acción. Y en esa acción no basta meramente que Dominicus crea, subjetivamente algo, v.g. que Mr. Higginbotham esté vivo (o que esté muerto), sino que lo que lo cierra no es un estado mental del propio Dominicus –como sería la convicción a la que él llega cuando razona sobre la evidencia que tenga cada agrupamiento de creencias- sino el propio testimonio creíble por Dominicus de aquellos individuos sobre el que versan las creencias de Dominicus: y en este caso el sistema de creencias D1-D7 versa sobre Mr. Higginbotham.   Solo bajo esta condición un sistema de creencias se puede cerrar y en ese sentido, evitar las contradicciones, incluso las contradicciones sistémicas no triviales.   De lo contrario todo sistema de creencias estará restringido a ciertas limitaciones generales:  

·         (CP1) Un sistema de creencias basado en testimonios siempre estará abierto a la incorporación de versiones nuevas.

·      (CP2) Todo sistema que incorpore versiones puede generar contradicciones que no sean eliminables y que no tornan vacuo al sistema.

·          (CP3) Todo sistema de creencias basado en testimonios será derrotable, es decir que dada cualquier versión estable y regular, la incorporación de nuevos testimonios, hará que los valores epistémicos que tenga tal versión sean invertidos.

·           (CP4) Todo sistema de creencias basado en testimonios, se podrá tornar irreal, en la medida que los valores epistémicos se puedan aplicar subjetivamente a agrupaciones de creencias que no los merezcan objetivamente no lo merezcan. 

   CP1-CP4 nos llevan a una conclusión desalentadora; a menos que Dominicus no fuera hasta el peral, no tomara al mismo Mr. Higginbotham del peral y escuchara de su boca que estaba vivo, el sistema de creencias parece de una extrema debilidad. Pero esa operación no se puede hacer en el caso de mayoría de los sistemas ce creencias v.g. las creencias históricas, las creencias sobrenaturales, las creencias sobre la vida media de los mesones, las creencias sobre las virtudes de una política fiscal, las creencias sobre la felicidad que nos podrá deparar una relación con una persona, en suma de casi todas las creencias.

   Conclusión desalentadora, por supuesto: todos nosotros, sujetos creyentes como Dominicus Pike, hasta D7 solo podemos administrar nuestra ignorancia, podemos, como desarrollan las teorías lógicas paraconsistentes, antinómicas y dialécticas (como las que desarrollaron el filósofo argentino Florencio González Asenjo o la escuela brasileña de lógica promovida por la influencia de Newton da Costa), evitar la trivialidad de esos sistemas, pero no podemos evitar la ignorancia –en el sentido de generar contradicciones indecidibles aunque no triviales.

   Después de todo, no es un resultado menor: dado cualquier sistema de creencias, o las cosas creídas nos hablan, se manifiestan ellas mismas de modo objetivo y ante todos -lo que es casi un objetivo inalcanzable, que solo se dará en contadas situaciones no previsibles- o sólo podremos administrar nuestra ignorancia.

   Pobre consuelo para quien quiera lograr una teoría del conocimiento absoluto, pero satisfacción para seres finitos, como Dominicus y como nosotros. Lo que no es poco.

 

[1] Escritor estadounidense (Salem, 1804- Plymouth, 1864), autor de The Scarlett Letter (1850), The House of the Seven Gables (1851), The Blithedale Romance (1852)  entre otros textos. Su obra se caracterizó por una imaginación sutil, un notable poder de análisis y una dicción extrema. Heredó la gravedad de sus antepasados puritanos, sin su superstición, y aprendió en sus meditaciones solitarias un conocimiento del lado nocturno de la vida. En 1901 se publicaron sus Complete Writings, 22 vols, Boston, en una edición a cargo de H.S. Scudder.

 [2] Citamos por la versión publicada en J. Sasturain (ed.) Los mejores cuentos policiales,, Ameghino Editora, Rosario de Santa Fe, 1997, ps. 15-24.

    

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